Los 175 años de historia de los refrescos en Arena Multiespacio

Publicado el 10.11.10 | No hay comentarios

La muestra se compone de más de 100 botellas, tapones, etiquetas, un centenar de carteles, fotografías y hasta máquinas que se utilizaban hace más de un siglo para fabricar bebidas gaseosas

¿Quién no recuerda las gaseosas de cristal, los clásicos sifones sobre la barra del bar o al chico de Coca Cola Light diciéndonos que nos tomásemos un respiro a media mañana? Todos hemos tarareado alguna vez “dame 24 horas Kas”, hemos aprendido a pronunciar Schweppes con el hombre de la tónica o hemos hecho nuestro el famoso eslogan “Si no hay Casera, nos vamos”.

Y es que los refrescos forman parte de nuestra historia desde hace 175 años. Desde los primeros sifones y gaseosas hasta llegar a nuestros días donde la variedad de productos es la principal característica –con y sin gas, con azúcar o light, de multitud de sabores, etc., los refrescos y su industria han cambiado mucho. Igualmente, la publicidad, los envases y los procesos de elaboración se han ido modernizando con el paso de los años.

Toda esta evolución se puede ver en Valencia, en el centro comercial Arena Multiespacio entre los días 10 y 13 de noviembre de 2010. La muestra cuenta con elementos de gran valor histórico –muchos de ellos de origen valenciano, como una de las botellas del primer refresco sin gas, que tiene la forma de las tres naranjas valencianas que se utilizaban para elaborarlo y que dieron lugar a su nombre, Trinaranjus-. Además, se incluyen sifones con más de un siglo de historia, las populares botellas de las gaseosas -como las de La Casera, La Revoltosa, la Pitusa-, distintos envases de marcas tan conocidas como Coca Cola, Pepsicola, Fanta, Kas o la reproducción de una de las botellas creadas por Jean Jacob Schweppes para contener la tónica en el siglo XVIII. En total, más de un centenar de botellas, tapones y etiquetas que ponen de manifiesto la trasformación a lo largo del tiempo.

En la exposición también se puede ver una antigua máquina llenadora de sifones y más de un centenar de carteles y fotografías que permiten ver cómo se fabricaban antiguamente los refrescos y anuncios que reflejan los cambios de la sociedad en estos años.

Mucha historia que contar

Las primeras bebidas refrescantes fueron los sifones, que se elaboraban en farmacias. En sus orígenes se utilizaban para mejorar pequeñas afecciones estomacales pero su consumo se extendió por su buen sabor y su capacidad refrescante para saciar la sed. Ya a comienzos del siglo XX, la oferta era amplia: zarzaparrillas, naranjadas, limonadas, etc.

La gaseosa ha sido un producto clave en la historia de los refrescos, ya que durante décadas lideró el mercado y estuvo presente en todos los hogares. Buena prueba de ello es que en los años 50 había más de 5.000 fabricantes de bebidas gaseosas en el país, que distribuían sus productos por su provincia.

También en los 50 empieza a popularizarse un refresco que ya era conocido en otros países, el refresco de cola, que con los años se convertiría en uno de los preferidos. A partir de la década de los 60, sabores especiales como la tónica o el bitter, supusieron una importante novedad en un mercado dominado por los refrescos dulces. Después, en el contexto de una sociedad que cada vez daba más valor a la imagen y al aspecto físico, aparecerían los refrescos light. También fue aumentando paulatinamente el consumo y la variedad de refrescos sin gas y bebidas que cada vez tienen más valores añadidos.

Pero no sólo aumentaba la oferta de sabores, los envases también se iban adaptando a las nuevas necesidades. A través del centenar de botellas que forman parte de la exposición, se puede observar cómo el cristal era el material más empleado en los primeros años. También el envase del sifón era muy característico, con su cota de malla. Poco a poco se fueron aligerando las botellas y aparecieron las latas y el plástico PET, que es el material más utilizado en la actualidad.

Al mismo tiempo que cambiaban los envases lo hacían los cierres. Desde los más antiguos como el corcho atado con una cuerda o el de bola, pasando por los característicos de las gaseosas, los tapones a presión de porcelana y alambre que estaban cubiertos con un capuchón de plástico o de papel.

Una comunidad clave en la evolución de los refrescos

La aportación de la industria valenciana de bebidas refrescantes ha sido fundamental en el desarrollo del sector. Desde que comenzaron a elaborarse las primeras bebidas gaseosas, son muchos los fabricantes que llevan años valencianos. De hecho, entre los años 50 y 60 había centenares de familias valencianas que elaboraban bebidas gaseosas. Hoy en día conviven pequeñas y medianas empresas con grandes plantas de producción y la industria se ha convertido en un importante motor económico de la Comunidad.

Dentro de la evolución de los refrescos, en 1.934 nació en la Comunidad Valenciana el primer refresco sin gas, uno de los hitos más importantes en la historia de los refrescos. Tenía sabor a naranja, la fruta típica de la zona. Se elaboraba con tres variedades distintas que fue, además, lo que dio lugar a su nombre, “Trinaranjus”. En la actualidad, los refrescos sin gas están entre los que más crecen, y ya alcanzan más del 15% de la producción total.

La importancia de la industria en la economía valenciana

Hoy en día en la industria valenciana de las bebidas refrescantes conviven pequeñas empresas familiares con grandes plantas de producción. En ellas se elabora el 15% de la producción nacional de refrescos y se generan más de 1.000 empleos directos y 4.200 de manera indirecta.

El desarrollo de la industria en la Comunidad Valenciana se ve favorecido por el peso de la hostelería sector al que se destina un tercio de la producción total de refrescos- y la presencia de turismo en la zona. Las buenas temperaturas durante gran parte del año y los visitantes de las ciudades y las zonas costeras favorecen el consumo de bebidas refrescantes en bares, cafeterías y restaurantes.

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